Quitar presión a nuestra vida

Estás intentando hacer de todo para mejorar una situación, para salir de un bloqueo y no lo logras. En vez de mejorar te sientes peor. Prueba algo más efectivo: quitarte la presión de lograrlo.

Cuando estamos frente a una situación como sanar un tema emocional, aliviar una dolencia física, dar el primer paso en un proyecto importante, cerrar un ciclo en un lugar o con una persona, solemos enfocarnos en encontrar la solución o la estrategia para resolver aquello que por alguna razón nos cuesta.

Intentamos ayudas externas, recurrimos a nuestro fuerza y voluntad, buscamos terapias, afirmaciones, prácticas, rituales, consejos, hacks, pero pasa el tiempo y por más que lo intentamos no logramos dar ese paso, aliviar o soltar.

Y vemos que lo que parecía sencillo se agranda: ese dolor físico ahora es una angustia, esa relación tóxica ahora es una obsesión, ese lugar del que nos queremos ir ahora parece una pesadilla. Ese estado actual de salud mental parece que se agrava en vez de disminuir.

Ya hemos intentado de todo: ya hicimos lo que el terapeuta nos recomendó para integrar, ya hemos repetido la práctica por varios días o semanas, ya meditamos, ya escribimos, ya hablamos con muchas personas que nos escucharon y nos dieron luz.

Y aquí estamos: en un bloqueo y frustración por no saber qué más hacer.

Resulta que lo que sigue es: dejar de buscar, preguntarte qué tanta presión estás ejerciendo sobre ti. Evaluar los pensamientos que tienes frente al “problema” y decirte: me permito comprender lo que sea que esté viviendo.

Dejo de luchar para escucharme. Aliviano mi mente y mi cuerpo de todo lo que he querido hacer en busca de la solución. Elijo confiar en que tengo la sabiduría para aclararme, para regular mis emociones y encontrar calma.

¿Qué podemos hacer?

Aunque ahora no encuentre una solución a mi dificultad, empiezo por quitarle la carga mental de tener que resolverlo ya y a la necesidad de tener una certeza.

Si aliviano puedo pensar con mayor claridad. Si mi aliviano puedo escuchar la guía que me de mi intuición. Podré ver las señales del camino correcto hacia esa dirección.

Acompaña estos pensamientos de acciones como mover tu cuerpo con consciencia, tener una conversación tranquila en un lugar adecuado para ello, hacer un repaso de todo lo que has hecho bien. Descansar tu mente. Y retomar la acción tranquila que te lleve a donde necesitas ir.